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About Me.

This is the story of myself. A study of my senses. A mimesis with natural essences, between what is usual and ordinary, and between what is extraordinary in every instant. Each new and fantastic moment in a space produces a new change in me, a new look. The novelty of this external discourse provokes in me a different internal discourse. And vice versa. If my mood at that moment is different from the previous day, I also see changes in the mood of that photographed space. It has been, from the beginning, a symbiosis. And a benevolent symbiosis, because any growing movement towards a greater and deeper knowledge of oneself is always benevolent. Resulting from this mimesis are the images that I reveal as my own heartbeats.

This flow of mixed and shared emotions is translated in me into a vital and essentialist development, almost urgent I would say, in any state of mind in my life. My emotional paths need a personal and non-transferable mirror that reaches the encounters and misencounters of being, without complaining and without judging them, from the tranquility and acceptance of each new state of mind, whatever it may be. Thus, the peace of the snow or the intimacy of a flower remind me of the possibility of regaining for a moment my inner peace or my honest intimate capacity about things. I have respected myself. I have discovered myself. In such a way that when I look again at the images of any space, I review my own coordinates originated by the outdoors and the natural evolution. I have entrusted my essence and now, when I return to any of these places, I belong to myself.

Here, my shyness finds a way of direct expression with the camera, while my internal labyrinth recomposes a path to find myself. During any distortion I become attuned to myself as well as to the space. Thus, the complicity between the way I look at beings and the way they look at me is not a coincidence. It is a truth. A representation of myself under the gentle natural filters. To discover the landscape and the beings that inhabit it is to reconcile myself with my own state of mind, to walk through my own space. Without words. And in this way I become, essentially, happy.

Esta es la historia de mí misma. Un estudio de mis sentidos. Una mímesis con las esencias naturales, entre lo que es habitual y ordinario, y entre lo que trae de extraordinario cada instante. A cada momento novedoso y fantástico de un espacio se produce en mi interior un nuevo cambio, una nueva mirada. La novedad de ese discurso exterior provoca en mí un discurso interior diferente. Y viceversa. Si mi estado de ánimo en ese momento es distinto al del día anterior, también veo cambios en el estado de ánimo de ese espacio fotografiado. Ha sido, desde el principio, una simbiosis. Y una simbiosis benévola, pues cualquier movimiento creciente hacia un conocimiento mayor y más profundo sobre uno mismo es siempre benévolo. Resultantes de esta mímesis son las imágenes que revelo como latidos propios.

Este fluir de emociones encontradas y compartidas se ha traducido en mí en un desarrollo vital y esencialista, casi urgente diría yo, en cualquier estado de ánimo en mi vida. Mis caminos emocionales necesitan de un espejo personal e intransferible que alcance los encuentros y desencuentros del ser y del estar, sin rechistar y sin juzgarlos, desde la tranquilidad y la aceptación de cada nuevo estado de ánimo, sea el que sea. Así, la paz de la nieve o la intimidad de una flor me recuerdan la posibilidad de retomar por un instante mi paz interior o mi honesta capacidad íntima sobre las cosas. Me he respetado a mí misma. Me he descubierto. De tal manera que al volver a observar las imágenes de cualquier espacio repaso mis propias coordenadas originadas por la intemperie y el devenir natural. He confiado mi esencia y ahora, al regresar a cualquiera de estos lugares, yo me pertenezco.

Aquí, mi timidez encuentra una vía de expresión directa con la cámara, mientras mi laberinto interno recompone un camino de encuentro conmigo misma. Durante cualquier distorsión entro en sintonía conmigo a la vez que con el espacio. Así, la complicidad entre mi forma de mirar a los seres y cómo éstos me miran a mí, no es una coincidencia. Es una verdad. Una representación de mí misma bajo los amables filtros naturales. Descubrir el paisaje y los seres que allí habitan es conciliarme con mi propio estado de ánimo, transitar mi propio espacio. Sin palabras. Y de esta manera llego a ser, esencialmente, feliz.

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Photo by Morganshoot00

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